Las limitaciones auditivas en la tercera edad representan un verdadero estigma social, provocando diversas complicaciones tanto para aquellas personas que la padecen, así como para los miembros de la familia y personas cercanas que rodean al individuo afectado. A continuación, descubra cómo identificar este problema, sus causas  y  posibles soluciones.

 

“¿Dijiste qué?”, “¿Ah?”, “Te escucho, pero no te entiendo”, suelen ser de las tantas frases que lideran la lista y repiten a diario, aquellas personas que presentan limitaciones auditivas, que muchas veces terminan por aburrir a sus familiares y personas cercanas, quienes desisten de entablar una conversación  con ellos, excluyéndolos de su círculo social.

Esta situación paulatinamente va  provocando, aislamiento en la persona de tercera edad, generándole una situación de angustia al no poder comunicarse con su entorno más próximo, llegando a desencadenar cuadros depresivos en las personas que sufren de sordera, lo que se transforma progresivamente en un problema psicosocial no sólo para quien sufre de esta patología, sino para todos quienes le rodean.

Principales causas de la sordera en adultos mayores

Según la Tecnóloga Médico de Creaudición, Centro dedicado a brindar soluciones efectivas a pacientes con problemas auditivos, Carla Olivares, la principal causa de sordera en adultos mayores, es producto del envejecimiento natural del oído, la cual se denomina presbiacusia y corresponde a un fenómeno fisiológico que se produce dentro del oído interno.

Es así, que 25 % de la población de tercera edad, alrededor de los 65 años presenta en algún grado este problema, comenzando a manifestarse lentamente a partir de los 60 años, de forma casi imperceptible tanto para los afectados como para los cercanos a éste. “A medida que pasa la edad, pacientes entre los 75 y 80 años, presentan pérdida auditiva en un 80%”, señala la especialista.

“Cabe señalar que la presbiacusia puede tener factores que incidan en ella, tales como del tipo genético o hereditario, la exposición a ruidos sin la debida protección, los que se van acumulando y progresivamente provocan una pérdida del sentido de la audición”, explica Carla Olivares, enfatizando que al comienzo las personas no suelen darse cuenta que poseen un daño acústico, hasta que suelen pedir repetición de las frases a sus interlocutores, comienzan a escuchar con murmullos, a subir el volumen del televisor y presentan problemas al escuchar cuando hay presencia de ruido ambiental.

La pérdida de la audición por presbiacusia generalmente afecta la frecuencia de tonos altos, es decir,  las frecuencias más agudas, para luego abarcar las frecuencias medias y tonos más graves. “Lamentablemente las células ciliadas, receptoras del sonido no tienen la capacidad de regenerarse, viéndose afectadas con el paso del tiempo, envejeciendo, atrofiándose y posteriormente muriendo”, explica la tecnóloga médico.

Un proceso natural e irreversible

Al ser la sordera por presbiacusia un fenómeno inherente a las personas de edad más avanzada, según la especialista sólo es posible disminuir los factores de riesgo, tales como la sobreexposición a ruidos intensos, de modo que la patología vaya a avanzando en forma más lenta. De igual manera, advierte que aquellas personas jóvenes que les gusta escuchar música muy fuerte con audífonos, tienen mayor riesgo de padecer este tipo de problema a una edad más temprana en comparación a los adultos mayores actuales, quienes no se exponían al uso de dichos auriculares para disfrutar de la música.

Otro factor de riesgo que se suma a la pérdida auditiva, es haber padecido otitis en forma reiterada durante la niñez o juventud u otras enfermedades que hayan afectado los oídos, como perforaciones de tímpano, entre otras, las que favorecen por efecto sumatorio la aparición temprana de presbiacusia.

“Lo importante es que las personas que detecten una pérdida de la audición, acudan a un especialista. Lo mismo, si notamos que algún familiar está siendo víctima de este proceso natural e irreversible”, explica Karla Olivares, donde se le examinará los oídos cuidadosamente, se les hará las consultas clínicas correspondientes y se le indicará tratamiento en caso de ser oportuno o se solicitarán exámenes para determinar el rango de audición, a través de un examen llamado audiometría, el que consiste en poner al paciente con unos fonos al interior de una cabina  silenciosa con sonidos de diferentes frecuencias.

Cabe destacar que el plan AUGE contempla a pacientes mayores de 65 años, quienes tienen la posibilidad de ser atendidos por un especialista, realizar sus exámenes y poder recibir un audífono, siguiendo una línea de protocolo que se inicia  desde la atención en un consultorio, donde se pide una interconsulta a un hospital, para luego ser derivado a la atención correspondiente y donde se le otorgará un audífono.

En cuanto a los tipos de audífonos, dispositivos digitales que funcionan similares a un computador,  existen de diferentes clasificaciones de acuerdo a la potencia y tipos de pérdidas auditivas, los que requieren de un proceso de acostumbramiento y aceptación por parte del paciente, el que es relativo dependiendo de sus capacidades cognitivas, motrices, de memoria, emocionales, etc.

Al limpiar tus oídos recuerda:

  • No usar cotonitos porque son peligrosos, pudiendo causar alguna lesión e incluso llegar a perforar el tímpano.
  • Limpia sólo la oreja a modo externo y la parte del conducto auditivo hasta donde llega el dedo.
  • En caso de presentar tapones de serumen, éstos deben ser removidos por un especialista.

 

Texto: Gentileza Revista Contacto Salud / www.contactosalud.cl