La forma de trabajo se basa en una intervención centrada en la familia, que comienza con una evaluación integral del desempeño auditivo y lingüístico del niño y del uso funcional de la tecnología auditiva. A partir de ello, se diseña un plan terapéutico individualizado, orientado al desarrollo progresivo de las habilidades auditivas (detección, discriminación, identificación y comprensión), integradas de manera natural en actividades cotidianas. Durante las sesiones, el profesional modela y enseña a los padres estrategias auditivas verbales, tales como el uso intencionado del lenguaje, la espera auditiva, la expansión lingüística y el reforzamiento positivo, promoviendo su aplicación constante en el hogar.
Los beneficios de este servicio incluyen un mejor aprovechamiento de audífonos o implante coclear, potenciar las habilidades auditivas, fortalecer el desarrollo del lenguaje oral, mayor autonomía comunicativa del niño y una participación activa en contextos familiares, educativos y sociales. Asimismo, el involucramiento parental favorece la generalización de los aprendizajes, mejora la confianza de la familia en el proceso terapéutico y contribuye de manera significativa a la calidad de vida y desarrollo integral del niño.